El marketing de género, más allá de los estereotipos

Va más allá del típico rosa para las chicas y azul para los chicos. O los coches y el fútbol para ellos y decorar el hogar para ellas. ¿Qué es lo que nos trae el llamado Gender Marketing?

El mundo del marketing cambia a marchas forzadas. ¿Cuál es la razón? Cada vez tenemos más información sobre nosotros, nuestros gustos, preferencias así como lo que nos desagrada. Antes de que Internet formase parte de nuestra vida, y se convirtiese en una herramienta al modo del oráculo de Delfos, las estrategias de marketing para llegar a un grupo de población femenino o masculino estaban basadas ante todo en ideas preconcebidas, y sujetas a lo que se llaman estereotipos o clichés.

Para el espectro de población femenino estaba claro que en el consumo de colores estaba el rosa en primera línea, y en cuanto a productos, los predilectos eran los objetos para decorar casas, perfumes, joyas y utensilios de maquillaje. Ellos, en cambio, parecían centrar su interés en material tecnológico o en tiempos más alejados de construcción, o el coche deportivo del anuncio de televisión, sin olvidar el perfume de temporada en un frasco azul marino.

¿Qué está pasando ahora con toda la información que ronda por Internet? ¿Están cambiando nuestros hábitos de compra?

El marketing de género, una definición

Este tipo de marketing conocido como “Gender”, que es la palabra inglesa que se utiliza para “género”, y que define la revista online de 1and1, como lo que “va más allá de la definición del sexo biológico de cada persona, el cual viene determinado por el nacimiento y excluye cualquier elección. El género hace referencia a la construcción sociocultural que define los roles y las conductas típicos de hombres y mujeres. Se trata, en este caso, de diferenciar las características propias del sexo masculino y el femenino más allá de las biológicas”.

Es decir, más allá de lo que se conoce como “típico de un género o de otro” lo que resulta interesante de cara a la construcción de hábitos de consumo es intentar entender, qué tipo de criterios son los que orientan a las personas a tener determinados ámbitos de compra y no otros.

Así, si nos vamos alejando propiamente de lo que venimos llamando estereotipos, lo mejor es analizar los hábitos de adquirir productos del espectro de población que queramos alcanzar. Un ejemplo de esto fue el estudio realizado por easyFairs descrito en este post de popaispain.org, en donde quedaba demostrado que las mujeres eran propensas a responder más a los envases personalizados que los hombres. Esto se hizo a través de una encuesta a 500 profesionales del marketing y del envasado, que atendiendo al género, llegaron a corroborar que el embalaje personalizado tuvo una mayor influencia en las mujeres, y causó un mayor impacto en las decisiones de compra.

Romper tabúes desde dentro, mujeres con poder adquisitivo

Con la llegada de la mujer al mundo laboral hace menos de 100 años, también se comenzó a disparar su poder adquisitivo y con ello su poder de compra. Tal vez haya sido este hecho el que ha vuelto a consagrar la frase que para todo encaja “poderoso caballero es don dinero”.

Esos roles y estereotipos anteriormente citados han dejado de ser importantes para dar paso a una eclosión de productos personalizados, pero atendiendo a los diferentes gustos dentro un espectro por si solo tan amplio como es el femenino.

El big data en consonancia con las estrategias de marketing y todos los programas de análisis de datos están uniendo sus esfuerzos para dar con nuestros productos estrella, o lo que es lo mismo, con el producto personalizado, que es la máxima por la que se rige el mercado en estos momentos, en crear objetos a medida del consumidor.

El universo de la red hace que culturas suburbanas, como la Emo, puedan tener resonancia en todo el planeta con solo unos clics. Seguro que hay muchas mujeres que conocieron este tipo de cultura a través de Internet y disfrutan de poder seguir esta corriente y comprar la música y ropa de los Emo. Internet ha abierto otros mundos, dejando de lado en el caso de que queramos los estereotipos clásicos a los que estábamos sujetos. Ahora sí, si queremos, lo tendremos…